Octubre 2016

Haikus destacados por los participantes del foro
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Mavi
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Octubre 2016

Mensaje por Mavi » 21/Nov/2016 18:23

Mi selección contiene comentarios que ya hice a algunos de estos haikus porque me impactaron mucho en su momento. Muchas gracias a tod@s por cada uno de los haikus compartidos este mes.


Lluvia de otoño -
En el campo de alfalfa
un jabalí

Este haiku de Daigu Neko reúne todo lo que tiene que tener un haiku pero además está lleno de matices que le confieren hondura:está esa lluvia en las cerdas durísimas del jabalí, que recuerda a las zarzas (cada púa, una gota) de Buson. Está esa exposición del animal que parece encontrar, sin embargo, un manto de protección en la lluvia otoñal. Y está, también, esa perfección del "estar las cosas en su sitio" que me ha hecho recordar un haiku japonés* que habla de un torii en un campo de cebada, un torii que marca el "espacio sagrado"... igual que este jabalí bajo la lluvia.

Mediodía;
un fardacho ilumina
el gris de la piedra


Para los que no hemos tenido la suerte de ver muchos fardachos a lo largo de nuestra vida, este haiku de José Luis Vicent es un caramelo. La fosforescencia verde de la piel del lagarto ilumina a la piedra. Se está produciendo un contagio: algo que, entre los elementos de un haiku, es siempre hondo, hermoso. Los humanos nos contagiamos la risa, la tristeza, los recelos, las enfermedades... nunca la luz. Con lo hermoso que sería.

doce colmenas,
una polilla
destroza la del peral


Enorme haiku cruel de Kaur. Instantáneamente entendemos que va a ser difícil decir una sola palabra de este haiku aun cuando el verbo "destrozar" sea profundamente moral. Desde un punto de vista menos subjetivo, la haijin habría tenido que buscar algún otro verbo que no tomase partido de una manera tan clara. No lo ha hecho. La destrucción de ese pequeño mundo le ha dolido demasiado. Ahora que lo hemos sentido, tampoco nosotros podemos dar marcha atrás: porque cuando la haijin ha tomado partido lo ha hecho con tanta veracidad que nosotros lo hemos hecho también.


estrella fugaz-
una rata en la verja
masca el veneno


Como en el anterior caso, Kaur escribe un haiku de apariencia cruel y fondo compasivo. Pero a diferencia de aquel, no es un pequeño ser, sin más implicaciones, el que destruye algo. Se trata de la propia haijin, quien no habla de cualquier verja sino de "la verja", la de su propia casa. Poner veneno es la última opción pero no hay más remedio. Lo sé porque lo he vivido. Como yo, Kaur comete un "pecado" y lo sabe. ¿Por qué contarlo entonces? Como en aquel haiku de Taigi** en el que el poeta cruza por el templo diciendo una mentira al guarda, el pecado debe contarse porque es la razón del encuentro con el haiku. Taigi, gracias a su mentira, se encuentra a solas con una luna envuelta en niebla. Kaur, con la rata que va a morir por la última de las artimañas posibles. Y ve y escucha ese trabajo que le toma a la rata envenenarse. "Masca", nos dice; y nos recorre un escalofrío. Pero el haiku que ha venido de reconocer la culpa ya ha dado eternidad a esa rata que masca la muerte bajo una estrella fugaz como nosotros.

En la pinaza
-escondite de niños-
dos frutos de magnolio


Resuelto con mucha pericia este haiku de Gorka que recurre a un kire complejo: un verso-bisagra. En él, unos niños escondidos, cubiertos por la espesa pinaza. Ese verso-bisagra es, al mismo tiempo, el kire y uno de los polos de este haiku. Esos niños quedan en el centro del haiku, en medio de la pinaza, a modo de tesoro oculto y, sin embargo, conocido. Caídos sobre él -como si el aspecto más juguetón de la realidad señalara el lugar del escondite- dos frutos de magnolio.

Viento húmedo –
Desde un cedro responde
el petirrojo


Qué bien hecho este haiku, también de Gorka. Viento-humedad-cedro-petirrojo. En medio de todo, responde el petirrojo. Y ya está. Es un viento húmedo. Y ya está. El haiku no viene a contestar nuestras preguntas: a la mente causal, mente ordinaria, el haiku le opone la realidad. Y ahí no hay más respuesta que el canto de un petirrojo desde un cedro un día de viento húmedo.


Tarde de invierno.
Dentro de la lluvia
canta un gorrión


Con este haiku de Mary Vidal acabo mi selección. En el mundo, una tarde de invierno. En la tarde de invierno, la lluvia. Dentro, el canto de un gorrión. Con un haiku como éste, el corazón brinca de gozo. Desde el pecho del gorrión, el canto se eleva sin obstáculo posible hasta los confines del mundo. Dice Vicente Haya que el haiku debe iluminar la vida. Que este haiku ilumine la nuestra, compañer@s.




*El haiku de Murakami Kijô:

nodokasa ya
ichi no torii wa
mugi no kana

serenidad:
el primer torii en medio
de la cebada

En traducción de José María Bermejo. "Instantes. Nueva antología del haiku japonés"

**El haiku de Taigi:

欺いて行きぬけ寺やおぼろ月

azamuite
yukinuke dera ya
oboro-zuki

Tomándolos por tontos,
atajo por medio del templo...
La luna con un halo de niebla

En traducción de Vicente Haya en http://www.elrincondelhaiku.org/pub_oborozuki.php haiku nº1. Existen otras traducciones de Haya (en "Haiku-dô", por ejemplo) sobre el mismo haiku.

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