Marzo 2007

Haikus destacados por los participantes del foro
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Luis Corrales
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Marzo 2007

Mensaje por Luis Corrales » 10/Abr/2007 20:39

Comienzo mi selección de Marzo con esta estampa nocturna de Israel López, que, como tantas otras veces, es capaz de sumirnos en las profundidades de la realidad y sacar a flote las obviedades más conmovedoras:

puente de ciudad -
si cruzo el río
la luna también


De Gustavo Scarone, en Tercetos, rescato este extraño y a la vez fascinante haiku, que para este lector luce su misterio al calor de una hoguera nocturna en el campo (¿o en la playa?) y en la mejor compañía:

caras fantasmas
en el fuego, la chispa
una guiñada


Una de las más sorprendentes participantes de estos últimos meses ha sido para mí María, de Baleares, que en muy corto espacio de tiempo nos ha dejado pinceladas sobresalientes que le bastan y sobran para ser convertida en haijin. De entre sus haikus, destaco esta difícil maravilla:

Es luna vieja -
preparando la siembra
de las patatas.


Escribe aquí una recién llegada al mundo del haiku sobre elementos de belleza poco agradecida o inmediata, algo a lo que, pensaríamos, sólo llegan poetas de haiku más experimentados. Y lo hace tan bien que impresiona: es luna vieja, preparando la siembra de las patatas. Digno de ser leído y releído. Enhorabuena.

Tras casi tocar el corazón del haiku, vuelvo al mundanal ruido con este senryû de Maramín que me ha hecho mucha gracia:

Embarazado,
el hombre de la tripa
hunde la silla.


Una maravilla firmada por Viento, puro claroscuro expresionista construido con una extraña simetría interna digna de análisis:

en el farol
la salamanquesa - su sombra
en la noche


La noche irresistible de Orzas, que casi nos abre la ventana superando nuestra propia voluntad:

Canto del grillo,
tras cerrar la ventana
la vuelve abrir.


José Luis Vicent nos propone una sinestesia muy hermosa:

Oscuro cielo:
y el eco de una luz
entre las nubes


Efectivamente, esta figura es relativamente frecuente tanto en haikus clásicos como en contemporáneos. No debería extrañarnos: los eventos que captamos son la materia prima del haiku, y nuestros sentidos la vía por la que nos "entran". Un único evento puede manifestarse de distintas formas, pero no sólo cuando esto es una obviedad (como el trueno/relámpago procedente de la misma descarga eléctrica), sino también cuando nuestra experiencia no está preparada para que algo ahí fuera, ante nuestra perplejidad, se unifique de forma repentina.

De Luis Carril no puedo dejar pasar su estupendo haiku bilingüe:

perro sin raza
después de sus ladridos
se acaba el pueblo


can de palleiro
despóis dos seus ladridos
acaba o pobo


Ese pueblo que no existe por sí mismo, sino en tanto en cuanto forma una unidad psicológica en nuestro entendimiento, pues pueblo es su gente, sus casas, sus calles, sus patios y... sus ladridos, por supuesto. Ese "perro sin raza", expresión que doy por buena sin terminar de entender por qué originó tanto debate, al ser lo último que percibe el poeta al alejarse, es, con todo rigor, el final del pueblo; y el autor demuestra suficiente sensibilidad poética como para no considerar que "se acaba el pueblo" al superar la señal estatal de fin del municipio. Por el bien del haiku.

Termino con un haiku muy clásico de Luis Emilio, que por fin termina por aproximarse un poquito al haiku japonés con estos tres versos cargados de emoción y sensibilidad. Le animo a seguir por esta senda:

a cada brisa
tiembla sobre la rama
la mariposa


Un saludo a todos y gracias por vuestras aportaciones.

Luis

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