Enero 2009

Haikus destacados por los participantes del foro
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Luis Carril
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Enero 2009

Mensaje por Luis Carril » 17/Feb/2009 10:19

Hola, amigos. He aquí los haiku de enero de 2009 que más me han gustado.

Sin otro preámbulo, comenzaré con

cambiaron las rocas
en el jardín de arena
hay nuevas sombras


de Santiago. Un haiku que transmite sosiego, y deja patente la esencial atención que el haijin debe prestar a sus sensaciones. Eso se adiestra; cuanto más, menos cuesta, más natural sale. Bien, Santiago, muy bien. Me gustó también el de la alondra.

¡ qué aroma trae !
un grifo pierde gotas
sobre la menta


de Bibisan. Dios me libre de pontificar sobre haiku siendo un mero aficionado, pero tengo la impresión de que este haiku no se ha aprovechado bien. Lo he escogido porque el “momento-haiku” es tan bueno que no se puede uno resistir. Es un haiku que huele, fresco, menta y agua, ¡mmmmm! Ello es mérito de la haijin que, como Santiago, demuestra ser diestra en el arte de cazar instantes (es más, con la suficiente destreza los instantes son los que van al haijin a que los cace). Dicho esto, parece que el primer verso no está a la altura del momento ni de los otros dos. Animaría a la autora a que, sin menoscabo de la inspiración original ni del alma del haiku, usase torno y cincel y trabajase un poco más ese primer verso. Opino que puede pasar de ser un buen haiku a uno excelente.

edificio a oscuras -
todavía en una ventana
luces de navidad


de Israel. Un haiku de esos con “historia”, con contenido narrativo, con un alambre enrollado para que el lector lo desenrolle. En la megalópolis hay alguien que se encarga del haiku.

Gaviota muerta
El vaivén de sus plumas
con la brisa del mar


de José Luis Vicent. El mar y su entorno no abandonan el cuerpo muerto de uno de sus protagonistas. Parece un canto elegíaco de los elementos marinos. En cuanto a lo formal, atención a las posibilidades del 5-7-7.

Crepuscular-
rosa se pone el campo
y el vertedero.


de Radoslav. Dos entornos antagónicos protagonistas de los fenómenos celestes. La acción de los astros atenúa la brutal diferencia que media entre el campo y el vertedero. El señor Ivelic tiene –entre otras destrezas- una excelente capacidad de captación paisajística, lo que viene demostrando en las últimas selecciones. Os recomiendo que le echéis un vistazo a sus envíos reparando en ello: sus haikus de paisajes.

Desensillado
La herida de la cincha
expuesta al frío


de Mavi. Tanto Mavi como Jorge Moreno, han abierto este invierno una senda de exploración en el haiku: las consecuencias sensoriales del frío. Exploraciones aparte, este haiku en sí es excelente –como la autora nos tiene acostumbrados-. ¡Cuánto contiene! ¡Qué maestría para hacer que quepa tanto! Repasemos, porque en esto del haiku no todo es zazen y comunión con la naturaleza, también hay técnica pura y dura. “Desensillado”, ya nos dice que un animal de carga ha hecho un cierto recorrido y ya se ha detenido, todo con una única palabra perfectamente escogida; además continuada por el siempre, siempre, siempre recomendable kire. “La herida de la cincha” introduce un elemento trágico: hay dolor, un ser vivo herido. A partir de aquí el haijin está dejando que el lector tome el mando y se pregunte “¿Por qué estará herido? ¿Habrá sido un viaje muy largo, o con mucha carga? ¿Por qué no se rebela el animal? ¿Será viejo y ya resignado, estará enfermo?. Y por último, la conexión de la presentación y el nudo trágico con el kigo: “expuesta al frío”, lo cual remata el haiku. ¡Ojo! No lo asfixia, queda abierto, respira, por el segundo verso. A menudo (muy a menudo) olvidamos invitar al lector a que participe y sea él quien cierre el haiku, le damos todo hecho y le quitamos la gracia. No es el caso. Un haiku de libro. Perdonad todos (perdona, Mavi) si me he pasado de listillo o de categórico.

Campos de trigo
donde pacía la liebre
allí me dormí


de Gustavo Scarone. Posiblemente el haiku que más me ha gustado de este mes. Como casi siempre que eso sucede, es difícil explicar el porqué. Me llegó adentro, directamente, sin pasar por filtro racional alguno; ¿cómo verbalizar entonces las sensaciones que me ha producido? Difícil, sí, y probablemente innecesario. Enhorabuena, amigo Gustavo. Emocionante.

No quiero acabar esta selección sin hacer mención a los haikus o incluso a todas las colecciones de Elías (“se arremolinan”, “el mismo viento” y “amanecer.”); Orzas (sobre todo a “Por la antigua senda”); Antonio (“No estoy tan solo.” y “Día de nieve.”); Mercedes Pérez (“Copos de nieve.” y “Mediado enero.”); Marymontaña (“Luna de enero,”); María (“Fondo marino”, “Yegua y potrillo:” y “Bayas de invierno”).

Como ya sabéis, un placer y un honor.

Abrazos.

L. C.

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