Campos de Córdoba. 1 De Alcaudete a Baena.

Prosa con gusto de haiku
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José Manuel Gómez
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Campos de Córdoba. 1 De Alcaudete a Baena.

Mensaje por José Manuel Gómez » 29/Jun/2017 13:11

En el albergue “Ruta del Califato”, Junto al castillo de Baena, a 7 de marzo de 2017.
Las siete y media. Hace ya bastante que estoy despierto o más bien ensimismado, a veces soñando, otras más cerca de la realidad. Me levanto y desayuno en el bar del Spa, donde a las ocho, un inmigrante y después un hombre mayor se calientan en la misma silla junto a la chimenea que hace ya bastante que se ha encendido.

Salgo en dirección Baena, por la nacional antigua que pronto dejo para sumergirme en carreteras secundarias y caminos rurales, el paisaje es siempre el mismo, olivos y más olivos...
De hecho, lo que sorprende es cuando en vez de olivos, hay otra cosa plantada, como un campo de placas solares, bastante grande al que hay que rodear siguiendo una antigua cañada o cordel.

Por todos lados los trinos, pero también las máquinas, moto-sierras podando árboles y otras que no acierto a distinguir. Las voces de los jornaleros se oyen de vez en cuando, pero “el bosque peinado” como lo llaman algunos, no los deja ver. Así llego poco a poco al río Guadajoz.

En el mapa se representa un embalse o pantano, pero el agua está tan baja que es solo un río el que pasa y se oye. Bordeando el camino , los lirios, que parece que son los mismos que en Almería, pero estos levantan un palmo del suelo. Recuerdo un haiku que escribí el otro día:

Por el camino,

jalonado de lirios

se va la tarde.

Pero ahora es mañana, el sol resplandece y la primavera temprana también. Me quito la chaqueta y me quedo en camiseta, el tiempo invita a ello, ni una ligera brisa que refresque algo. En la ribera, han empezado a aparecer construcciones, ruinas ya, y también más pájaros, muchos zorzales, palomas torcaces, un busardo ratonero salió también y una enormidad de pájaros pequeños. Desde el ruiseñor a los pinzones, desde las currucas a los gorriones, jilgueros, petirrojos y un largo etc...

Ha salido una liebre por un talud hacia arriba, supongo que se habrá acercado a beber agua; y las perdices que no quieren volar y salen correteando desde los arcenes.

Los campos floridos se juntan con las aceitunas más tardías y todavía hay gente cogiéndolas, cuando en Almería ya se estaban cogiendo en noviembre y diciembre, todo se adelanta este año y espero ver esas golondrinas llegar de un día para otro...

También hay muchos insectos, sobre todo, unas orugas muy peludas, la mitad naranjas y la otra mitad blancas como si fuese una especie de golosina de dos colores. Hay a millones y cuando me paro a comer algo debo andar con cien ojos, para no llevarme ninguna.
En las peñas hay pueblos, como el de Luque y castillos y torres. Esta Andalucía se tomó peña a peña y castillo a castillo, se nota que es la frontera de dos reinos.

Por fin he pisado la provincia de Córdoba y con un sentimiento agridulce llego a la laguna del Salobral, donde este año apenas contiene una lámina de agua en lo mas profundo. Ya me lo había advertido mi amigo Paco Canillas, que no había sido un buen año de lluvias por aquí...
Me he asustado al ver en mitad del camino a una pequeña culebra enroscada, que al principio, no sabía si estaba viva o muerta, pero a la que he fastidiado el almuerzo pues se estaba zampando un ratoncillo, que ha dejado cuando me ha visto y a corrido a esconderse, el pobre ratón, aún con estertores, se quedaba allí en medio. Cada uno a lo suyo, he pensado.

El paisaje de la Sub-Bética está formado por montes y colinas, quedan pocos llanos, pero el hombre ha hecho los caminos suaves y se pueden recorrer. Por ser el primer día, espero, tengo muchas sensaciones en las piernas y la mochila pesa demasiado, son 25 kilómetros los que he recorrido y no estoy acostumbrado a llevar tanto peso.

He pasado junto a una granja encantadora, donde unos pavos muy extraños o muy autóctonos y gallinas preciosas paseaban entre la hierba bajo los olivos y una cuadra abierta con burros y caballos saludaban al paseante.

Se hace tarde y tengo que aligerar el paso para llegar llegar a buena hora al albergue, no he podido contactar con ellos y no sé si estará cerrado.

Me cuesta llegar a Baena y una vez allí, el camino me hace subir hasta el castillo. Mas cuestas...

Al final todo ha salido bien y en esta preciosa villa parece que se come tarde, pues he entrado en el mesón a comer a más de las tres y media.
Escribo estas líneas desde la ventana del albergue que da a la campiña cordobesa donde todavía el sol luce alto y las humaredas de quemar las podas enturbian un poco la vista.
Al final he bajado a la plaza del pueblo a comprar algo para la cena y ver como se acaba el día sentado en un banco frente al ayuntamiento. Atiendo a la conversación de dos hermanas con su madre, en silla de ruedas, a la que han llevado a una residencia por no poder atender. Es algo incómoda, pues han tomado la decisión hace poco.

Subo al albergue a cenar frugalmente y descansar, que falta me hace.

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