Haiku: ¿un hecho no poético?

Preguntas y discusiones sobre haikus concretos o sobre la teorí­a del haiku en general
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JL.Vicent
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Mensaje por JL.Vicent » 04/Ago/2010 16:28

Muchas gracias, amigo Radoslav, por tu colaboración; ¡lo que me ha costao tirarte de la lengua...! jejeje Pero conozco a otro chileno que también , que también le costaba... sólo que ahora anda liao con otros asuntos...:wink:.
Como dije, no entraremos en teorías del lenguaje y conceptos "demasiado" academicistas. Sólo decir que las concepciones varias del lenguaje, tanto en países anglosajones como aquí en el continente europeo es diversa (pensemos en autores como Wittgenstein, Austin, Heidegger, Derrida...). Ni te cuento, Radoslav, la diversidad de teorías estéticas sólo en el siglo XX; como las corrientes de la estética de la vida, la estética de la forma, estética y conocimiento, estética y acción, estética y sentimiento...; pero qué te va a decir alguien como yo frente a toda una vida como la tuya dedicada al estudio y la enseñanza de la Estética.
Y para seguir un poco con mi planteamiento del tema del símbolo (un tema apasionante y que llevo tiempo rumiando en relación al haiku; vamos, que desde que empecé con esto del haiku lo vengo considerando por cuanto la gran confusión reinante al igual que sobre la cuestión del yo). Recordar que el haiku entra por la piel; aquí diríamos que por las entrañas también; y para nada por la razón; a donde los sentidos nos lleven más allá de los sentidos; que no se trata sólo de "sensaciones" sino de una auténtica "mística de los sentidos". Y que el poema, la palabra poética -indistintamente de si hablamos de haiku o del poema de JRJ- no "tiene" sentido, es decir, que NO ENCIERRA ningún sentido de lo Real, sino que LO ABRE.
Como vos, amigo, dejo que hable otro poeta muy conocido de todos nosotr@s; en este caso de uno de los heterónimos de Pessoa, Álvaro de Campos:


¿Símbolos? Estoy harto de símbolos...
Pero me dicen que todo es símbolo.
Todos me dicen nada.
¿Qué símbolos? Sueños.-
Que el sol sea un símbolo, está bien...
Que la luna sea un símbolo, está bien...
Que la tierra sea un símbolo, está bien...
Pero ¿quién repara en el sol sino cuando cesa la lluvia,
y él rompe las nubes y apunta por detrás de las cuestas
hacia el azul del cielo?
Pero ¿quién repara en la luna sino para encontrar
bella la luz que esparce, y no ella?
Pero quién repara en la tierra, ¿qué es lo que pisa?
Llama tierra a los campos, los árboles, los montes,
por una disminución instintiva,
porque el mar también es tierra...

Bien, pase, que todo eso sea símbolo...
Pero ¿qué símbolo es, no el sol, no la luna, no la tierra,
sino este poniente precoz y azulándose
el sol entre harapos finos de nubes,
mientras la luna ya se ve, mística, al otro lado,
y lo que queda de la luz del día
dora la cabeza de la modistilla que se detiene vagamente en la esquina
donde se paraba antes con el novio que la dejó?
¿Símbolos? No quiero símbolos...
¡Lo que querría -¡pobre figura de miseria y desamparo!-
es que el novio volviese con la modistilla!



Mi afectuoso saludo
Si no sigues la Naturaleza, llegarás a contradicciones... Epicuro de Samos

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Mensaje por Radoslav Ivelic » 04/Ago/2010 18:24

Amigo José Luis, qué gusto el tuyo de tirarme guijarros en el camino. Y yo, a pie pelado. Hermoso poema el de Álvaro del Campos. Lo interesante es que denostando los símbolos, logra que el poema sea un símbolo. (je, je, je)

Sintetizando:

1. Los dos tenemos una concepción distinta de símbolo.

2. Mi visión del símbolo está basado en una corriente antropológica, que se inicia fundamentalmente con Cassirer, Gadamer, Durand.

3. El símbolo une y alumbra. Lo sensible y lo espiritual son indisociables.

4. El hombre, como dice Cassirer, es un animal simbólico. No ve directamente las cosas, sino envuelto en los distintos sistemas simbólicos de su cultura. Este hecho no es negativo, todo lo contrario, el hombre humaniza las cosas, así como las cosas, en su riqueza sensible, alumbra al hombre.

¡Y yo que ingresé al Rincón del haiku para dejar de conceptualizar y dedicarme a la creación!

¡Si serás...!

Un abrazo.

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Mensaje por Radoslav Ivelic » 04/Ago/2010 19:21

Me olvidé citar, en la línea de los ya mencionados autores, a un español, José Jiménez, con su obra "Imágenes del hombre. Fundamentos de la Estética".

Y termino con la insistencia de que el haiku es perceptualizante y, por lo tanto, no es discursivo, sino intuitivo.

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Mensaje por JL.Vicent » 04/Ago/2010 19:44

Y yo no estaré en desacuerdo siempre y cuando no me vayan a confundir "alegoría" con "símbolo" como suele ser frecuente. Cierto que la filosofía continental se ocupa de esa transición entre los lenguajes míticos del inframundo y el poslenguaje lógico-científico del supramundo y hacemos del dios Hermes su figura mediadora; la hermenéutica. Hermenéutica que a raíz de la obra de Heidegger (del 2º Heidegger sobretodo) continúa vía Gadamer, etc; pero sin olvidar el diálogo con nuestros hermanos del Oriente. El haiku nace allí, con una determinada sensibilidad y forma de lenguaje (ontología) distinta de la nuestra en cuanto a que nosotros somos herederos de un lenguaje escrito de corte indoeuropeo y no como el de ellos. Ahí radica, pienso yo, el interés del haiku y de esa aproximación al origen pre-simbólico del que hablaba Villalba en su introducción a Haiku de las cuatro estaciones, de Bashô... Mi interés de estudio -si yo fuese un filósofo- se centraría en esa convergencia. Pero a mí también me gusta hacer haikus... :lol:

Otro abrazo
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Mensaje por JL.Vicent » 05/Ago/2010 01:41

Quería añadir un breve y apresurado resumen de La estética del siglo veinte, de Mario Perniola para ubicarnos un tanto respecto a que la estética simbólica de Cassirer, quedaría encuadrada en lo que dijimos de la Estética del conocimiento; es decir, del arte como conocimiento simbólico y con ello quiero decir que Cassirer representa una importante posición en el panorama de la estética cognitiva. Mientras que Heidegger pertenecería al ámbito del sentir y la diferencia; a la Estética y sentimiento pero fundamentalmente a su afirmación respecto a que lo esencial del arte y de la experiencia se sitúa fuera de la estética. En El origen de la obra de arte, dice que el arte no tiene origen sino que es origen en su esencia misma. Porque arte y origen son lo mismo y ante la pregunta de qué son las obras de arte dice que no son sino cosas; respuesta que la Estética siempre ha evitado pensando que en las cosas existe algo distinto, por encima y más allá de la cosidad que se añade a las cosas constituyendo así la verdadera obra artística, la cual se concibe como una alegoría o más recientemente como un símbolo, como unión de espiritualidad y materialidad, de un elemento visible y otro invisible. Es decir, que lo que importa para esa clase de estética sería el añadido o suplemento de la cosa y que por tanto entra a formar parte de esa incapacidad de la tradición metafísica occidental para pensar la cosa ejerciendo -como ya es habitual en nuestra civilización- una violencia sobre la cosa, ya que ésta no es un símbolo, no es una síntesis, o un ente al que se le añade un algo distinto, ya sea útil, ya sea artístico; porque ambas cosas se encuentran ya implícitas en la cosidad de la cosa en donde la primera es su fiabilidad, la segunda su presencia. Y en donde una reflexión sobre el ser-cosa de la cosa puede abrir el camino a una comprensión tanto de la dimensión útil del ser-instrumento propia del del instrumento, como de la dimensión artística, del ser-obra de la obra. Y esa desobjetivación del pensar implica una experiencia de la verdad completamente diferente de aquella propia de la metafísica.

Es en esa dimensión de la experiencia de la verdad en la que creo que pueda haber un fructífero encuentro entre occidente y oriente. Eso, al menos, es lo que pienso hoy por hoy respecto al pensar sobre el haiku en nuestro idioma.
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Mensaje por Claudia Bakún » 06/Ago/2010 23:43

Estimados J.L.Vicent Y Radoslav:
Leyendo los ecos de este debate en el hk de Radoslav "la vieja encina", creo , con él, que no hay mucho más para agregar...por lo menos hasta aquí.

Bien, Claudia Bakún, eso mismo que citas de ese tal Santiago Kovadloff, vendría a decir poco más o menos casi lo mismo que V. Haya en otro de sus libros, Haiku: la vía de los sentidos. (...) "Decir la nada". efectivamente, eso es el haiku. Esa es la excepción a nuestro habitual parloteo de palabras. El haiku, eso que realmente significa que estamos vivos y que estamos atentos al mundo.

Estamos de acuerdo.

Pero "la belleza" para el haijin no tiene el carácter sustantivador que el artículo "la" al ponerlo delante de "belleza" parece concederle; pues de ese modo, lo que provoca esa falsa sustantivación es precisamente hacernos creer que existe algo así como algún patrón exclusivo o la matriz del sentido abstracto de "bello". De ahí que también diga Haya en ese mismo texto citado, que el haijin considera que el universo todo es un milagro, ya sea sol o excremento de pájaro, canto de cuco o sonido de una vasija que súbitamente se rompe en la noche porque el agua que contenía se congeló"

También estamos de acuerdo aquí...He leido muchos comentarios tuyos donde apuntas esto.Creo que belleza, sin ponernos a citar más autores, es ,-no sólo para el haijin sino para todo creador-, eso que dices y eso que subrayas en Vicente de la Haya.



Por lo demás, coincido en un todo con Radoslav cuando dice:

Hermoso poema el de Álvaro del Campos. Lo interesante es que denostando los símbolos, logra que el poema sea un símbolo. (je, je, je)

Sintetizando:

1. Los dos tenemos una concepción distinta de símbolo.

2. Mi visión del símbolo está basado en una corriente antropológica, que se inicia fundamentalmente con Cassirer, Gadamer, Durand.

3. El símbolo une y alumbra. Lo sensible y lo espiritual son indisociables.

4. El hombre, como dice Cassirer, es un animal simbólico. No ve directamente las cosas, sino envuelto en los distintos sistemas simbólicos de su cultura. Este hecho no es negativo, todo lo contrario, el hombre humaniza las cosas, así como las cosas, en su riqueza sensible, alumbra al hombre.


(Hay un cuadro de Magritte que representa una pipa, y en el que él mismo escribe:"esto no es una pipa").
Nada más para decir de mi parte por el momento, sólo que no ha sido un esfuerzo para mí, sino un gusto ponerme a compartir pensamientos sobre estas cuestiones.


Sin más, solo desear que el gusto por la creación no nos abandone, y que nuestro yo sepa qué hacer en el mundo, que es el verdadero escenario de la vida.
Cordiales saludos[/b]
el ruiseñor/ unos días no viene/ otros dos veces (Kito)

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Mensaje por JL.Vicent » 07/Ago/2010 11:08

Ahora regresemos al comienzo; concretamente a la escuela de Bashô y a la esencia de su poesía; en especial a uno de sus principios, el de la inspiración. Nos dice (tomado de Carlos Rubio) que esta tiene lugar en dos etapas: perceptiva y expresiva. En la etapa perceptiva tiene lugar la percepción instantánea y sensorial del objeto; en la etapa expresiva se efectúa la espontaneidad del poeta en registrar la anterior percepción. Tenemos aquí uno de los eslóganes de la escuela, el de "objeto y sujeto, una cosa" (butsuga ichinyo) que el propio Bashô comenta en el siguiente pasaje del libro de Dohô:

Cuando el maestro dijo "Si hablas del pino, aprende del pino; si hablas del bambú, aprende del bambú". Quería decir que se debe desechar todo deseo o intención personal. Sin embargo, algunos interpretan la palabra "aprende" a su modo y así nunca "aprenden". "Aprender" significa entrar en el objeto, percibir su vida delicada, sentir sus sensaciones y, a partir de esa triple experiencia dar forma al poema. Aunque el poeta exprese claramente el objeto, objeto y sujeto estarán divorciados y la emoción carecerá de verdad poética (makoto). El resultado será artificio verbal derivado de simple deseo personal.


Y a partir de aquí, replantearse cada uno de nosotr@s el haiku que cree que está haciendo en verdad. Porque entender solo las palabras marcadas en negrita, requiere un modo de concepción estética muy distinto a nuestros modelos de estética conceptualista. Requiere, por ello mismo, de un acercamiento paulatino y progresivo en captar el sentido del vacío, de la nada, en el ámbito estético-religioso del mundo asiático. Porque en Japón, pulchrum -bello- ES sacrum -sagrado-; de ahí que para los japoneses, lo que nosotros denominamos experiencia de lo sagrado es para ellos una experiencia estética y viceversa, lo que nosotros denominamos como experiencia estética es para ellos una experiencia de lo sagrado. Nada que ver con lo institucionalizado ni ritualístico, por si alguien tiene alguna duda al respecto.
Lo que os decía: yo con eso ya tengo para toda una vida...

Salud
Última edición por JL.Vicent el 07/Ago/2010 12:32, editado 1 vez en total.
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Mensaje por Mercedes Pérez » 07/Ago/2010 12:19

JL.Vicent escribió:Ahora regresemos al comienzo; concretamente a la escuela de Bashô y a la esencia de su poesía; en especial a uno de sus principios, el de la inspiración. Nos dice (tomado de Carlos Rubio) que esta tiene lugar en dos etapas: perceptiva y expresiva. En la etapa perceptiva tiene lugar la percepción instantánea y sensorial del objeto; en la etapa expresiva se efectúa la espontaneidad del poeta en registrar la anterior percepción. Tenemos aquí uno de los eslóganes de la escuela, el de "objeto y sujeto, una cosa" (butsuga ichinyo) que el propio Bashô comenta en el siguiente pasaje del libro de Dohô:

Cuando el maestro dijo "Si hablas del pino, aprende del pino; si hablas del bambú, aprende del bambú". Quería decir que se debe desechar todo deseo o intención personal. Sin embargo, algunos interpretan la palabra "aprende" a su modo y así nunca "aprenden". "Aprender" significa entrar en el objeto, percibir su vida delicada, sentir sus sensaciones y, a partir de esa triple experiencia dar forma al poema. Aunque el poeta exprese claramente el objeto, objeto y sujeto estarán divorciados y la emoción carecerá de verdad poética (makoto). El resultado será artificio verbal derivado de simple deso personal.


Y a partir de aquí, replantearse cada uno de nosotr@s el haiku que cree que está haciendo en verdad. Porque entender solo las palabras marcadas en negrita, requiere un modo de concepción estética muy distinto a nuestros modelos de estética conceptualista. Requiere, por ello mismo, de un acercamiento paulatino y progresivo en captar el sentido del vacío, de la nada, en el ámbito estético-religioso del mundo asiático. Porque en Japón, pulchrum -bello- ES sacrum -sagrado-; de ahí que para los japoneses, lo que nosotros denominamos experiencia de lo sagrado es para ellos una experiencia estética y viceversa, lo que nosotros denominamos como experiencia estética es para ellos una experiencia de lo sagrado. Nada que ver con lo institucionalizado ni ritualístico, por si alguien tiene alguna duda al respecto.
Lo que os decía: yo con eso ya tengo para toda una vida...

Salud

:wink: Creo que aquí está dicho desde mi modo de sentir el haiku, lo que es verdaderamente importante... :wink:
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Mensaje por Radoslav Ivelic » 07/Ago/2010 19:35

José Luis: de acuerdo. La estética conceptualista es negación de la Estética, porque va contra su propia esencia. La palabra “Estética” viene del griego: “captar por los sentidos” y fue Baumgarten, a quien tú has citado, el que le dio el nombre a la disciplina estética; pero como racionalista, Baumgarten consideraba como verdadero conocimiento lo racional. Lo perceptual alcanza, según el mismo autor, su culminación en lo estético, que define como perfección del conocimiento sensible, pero, para él, sigue siendo un conocimiento inferior.

Me parece excelente la referencia a la relación entre lo perceptivo y expresivo. No estoy de acuerdo en que sean dos etapas. La poesía-haiku surge en el momento de la unidad de lo perceptual con su expresión. Son inseparables. Y otra vez, esta unidad se da en el lenguaje propio de la poesía-haiku. Síntesis, sugerencia de identidad, símbolo.

La percepción no nos entrega, en la poesía, la esencia de las cosas. Sería un lenguaje superior al hombre. Lo que hace el haiku es expresar las características sensibles de las cosas. Un ejemplo: ¿Qué es la mariposa?. La zoología nos da una definición conceptual, separada de lo concreto. Nosotros, en la percepción habitual, distinguimos a la mariposa por sus características sensibles: sus alas, sus colores, su manera de volar, su fragilidad, que también alcanza a los colores de las alas, puesto que dealguna manera, son “polvo coloreado, etc, etc. Pero ¿cuál es su ”mariposidad”?. No es la esencia sino las cualidades concretas, lo que nos hace decir: es una mariposa. Pues bien, el poeta ilumina, cala profundo en estas cualidades sensibles y las expresa con su palabra. Y aquí surge una mariposa donde naturaleza y hombre son la misma cosa. La mariposa será símbolo de fragilidad, vida breve, belleza, etc. Sí, y la creatividad del poeta encuentra en cada obra más y más resonancias sensibles que nos admiran, en virtud de la relación de la palabra mariposa con otras palabras; relación que al mismo tiempo, profundiza lo perceptual. Poesía…y por lo tanto, lenguaje. Pero ¡qué lenguaje tan maravilloso!

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Mensaje por JL.Vicent » 07/Ago/2010 22:24

Ok, Radoslav, pero dlme si es lo mismo lo que decía Bashô sobre... Aunque el poeta exprese claramente el objeto, objeto y sujeto estarán divorciados y la emoción carecerá de verdad poética (makoto). El resultado será artificio verbal derivado de simple deseo personal.; a esto otro que dices (o decimos)... La poesía-haiku surge en el momento de la unidad de lo perceptual con su expresión. Lo pregunto porque llama la atención que Bashô diga "aunque el poeta exprese claramente el objeto...", lo cual indica que ya ha sido apalabrada la experiencia; ya que al parecer la cita no termina ahí, sino que añade: "objeto y sujeto estarán divorciados y la emoción carecerá de verdad poética..."
¿Qué significa pues todo esto?
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Mensaje por Radoslav Ivelic » 09/Ago/2010 05:50

José Luis, sinceramente no puedo dar respuesta a tu pregunta, porque me falta el contexto. No me bastan las citas incluidas, como para formarme una opinión fundamentada frente a lo que expones.

Además no me queda claro hasta dónde llega la cita. Las comillas, la cursiva y la negrita no me permiten entender los límites de lo que se habla. Me da la impresión que la cursiva sigue más allá de lo que corresponde.

Quisiera referirme a otro aspecto de esencia importancia, que tal vez incida en lo que preguntas: el haiku es poesía y ésta, sea poesía haiku o poesía lírica, nos enfrenta a imágenes evocadas por el lenguaje, no se nos presentan las cosas directamente a nuestros sentidos, como ocurre cuando vemos, oímos, olemos, palpamos. Con el lenguaje nombramos las cosas a través de una evocación verbal, No nos muestra las cosas. Es lo que ocurre con el haiku. Si volvemos a tu poema, José Luis, tenemos:

Flores marchitas;
veloz entre las tumbas
la mariposa.

¿Cómo son esas flores, las tumbas, las mariposas? ¿cuáles los colores?. No vemos, sino que evocamos las imágenes. Por otra parte, el lenguaje verbal realiza una categorización de la realidad, que en su analítica divide (sustantivo, adjetivo, artículo, verbo, etc.) y por otra parte, sujeto-predicado, complementos directo, indirecto, circunstanciales, oraciones yuxtapuestas, coordinadas, subordinadas, etc). Además, la sucesión de las imágenes verbales también está inmersa en esta categorización gramatical, como veremos.

Volvamos a tu poema, José Luis. En el primer verso nombras un sustantivo (flores) al cual se refiere el adjetivo (marchitas), son dos palabras. En cambio, “flores marchitas” es una sola unidad que se presenta a nuestra vista, en la realidad. Posteriormente hay una separación y distancia entre el adjetivo “veloz” y el sustantivo “mariposa”, primero aparece el adjetivo y, al final del haiku el sustantivo correspondiente. Todo esto sólo puede ocurrir en el lenguaje.

¿Qué gana el haiku con esta categorización verbal?

1. La síntesis. Imposible un poema de 17 sílabas sin esta categorización que elimina las características sensibles de la realidad que no interesan al sentido del poema. No es necesario saber el color de la mariposa, por ejemplo. El interés está en una cualidad: lo veloz.

2. Este sucederse de las imágenes que no corresponde a la manera de aprehender la realidad en forma directa, da relevancia a los contrastes: flores marchitas – veloz – tumbas- mariposa. No vemos así esta escena con nuestros ojos. Entre lo casi muerto y lo muerto: lo veloz. Y para rematar el haiku: la mariposa. Allí se redondea el sentido del haiku. La mariposa alcanza un “peso” significativo, justamente gracias a la sintaxis.

3. El haiku, como tal, existe gracias a su dimensión de lenguaje verbal poético. Y aunque parezca majadero, la cadena verbal de un haiku incluye la idiosincracia, la cultura, el estilo, por enumerar algunos de los elementos que le dan un haimi particular a un haiku japonés, español, alemán, etc.

CONCLUSIÓN: EL HAIKU ES UNA CLASE ESPECÍFICA DE LENGUAJE VERBAL POÉTICO.

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Mensaje por JL.Vicent » 09/Ago/2010 12:28

Radoslav, amigo, es un placer debatir contigo. Eso es lo importante: aprender disfrutando.
JL.Vicent escribió:
Cuando el maestro dijo "Si hablas del pino, aprende del pino; si hablas del bambú, aprende del bambú". Quería decir que se debe desechar todo deseo o intención personal. Sin embargo, algunos interpretan la palabra "aprende" a su modo y así nunca "aprenden". "Aprender" significa entrar en el objeto, percibir su vida delicada, sentir sus sensaciones y, a partir de esa triple experiencia dar forma al poema. Aunque el poeta exprese claramente el objeto, objeto y sujeto estarán divorciados y la emoción carecerá de verdad poética (makoto). El resultado será artificio verbal derivado de simple deseo personal.

(Aquí habla Bashô y cita entre comillas una frase o un pasaje del libro de un tal Dohô.)
Radoslav, la cita completa, ahora toda en negrita, se puede ver que sigue estando ahí la cuestión por la que hacía la pregunta (y si bien pueda estar descontextualizada de su texto original, analíticamente resulta evidente que hay una diferencia, por cierto, desde donde dice "Aunque el poeta..." hasta el final de la cita "...deseo personal." Pues bien, a eso me refería; a que en haiku no basta con habernos expresado adecuadamente. Hay algo más -desde el punto de vista del propio Bashô- que si no se cumple, entonces no hay haiku. Y esa es, realmente, la cuestión de peso en lo que llamamos "poesía-haiku" a diferencia de la "poesía-lírica": términos que hemos introducido adrede para señalar ya de inicio una diferencia.
Esta diferencia, Radoslav, estábamos de acuerdo en que también tiene que ver con el modo de concebir lo poético; pero no sabemos muy bien si también para la sensibilidad extremo asiática (y no desde nuestro propio análisis formal y lingüístico y ni siquiera, si me apuras, desde el empleado por ellos). Nosotros, los que estamos interesados por el haiku japonés escrito en español, no podemos sustraernos a nuestra idiosincrasia (entendiendo por tal la totalidad de pensamiento, lenguaje y cultura) y estructura del lenguaje escrito; y es precisamente dicha estructura la que ellos no comparten cuando utilizan los kanji y piensan la oración de forma inversa a la nuestra, etc, etc. No podemos resolver esa diferencia formal. Pero sí podemos acudir hacia una comprensión cada vez mayor de la forma en que ellos sienten lo poético, de la clase de sensibilidad que ponen en juego y por qué centran todo su interés en la naturaleza y apenas sí en los sentimientos humanos. En resumen: no basta con definir una diferencia más que obvia en las estructuras del lenguaje y menos aún partiendo desde nuestras categorías; la cuestión está en que establecida la diferencia entre poesia-haiku y poesía lírica -sin olvidarnos que esa división la establecemos ya desde nuestra forma de pensar, es decir, desde nuestra gramática- queda todavía lo más importante: saber por qué el haiku apunta hacia las cosas y quiere dejar fuera (volvemos a la paradoja inevitable) el yo del poeta; pero un fuera no de manera aparente sino completa.

Bien, desde el punto de vista lingüístico que has realizado, no hay nada que objetar; pero ya hablamos de que en haiku había que decir la nada por paradójico que ello resulte. Si definimos el haiku como poesía, pues entonces ya estamos en el meollo de la cuestión del título de este hilo del foro de debate, a saber, haiku: ¿un hecho no poético?.
Todo el análisis que has realizado del poema de las flores marchitas y la mariposa, es correcto y nada hay que objetar. Nuestro lenguaje funciona como lo describes. Ahora bien, y ya lo comentaba Rodríguez-Izquierdo en su tesis doctoral por cuanto nos dice que el haiku es un mínimo núcleo poético y que la diferencia radica en usar un lenguaje meramente referencial, pertinente así mismo para la comunicación, o en el uso de la función poética cuando centra su interés en el mensaje mismo; es decir, que en poesía se comunica tal contenido en tal forma; de modo que sea en prosa o sea en verso, el mensaje dotado de función poética no es un resultado casual, sino fruto de una elección deliberada del emisor (del poeta en este caso) Esto lo dice FRI en El haiku japonés. Historia y traducción, vale. Allí mismo sigue diciendo que "toda esta teoría parece entrar en conflicto con la pretendida naturalidad del haiku". Y que es cierto que "si el poeta de haiku tratase de hacer literatura dejaría por esto mismo de escribir haiku." Pero no puede negar que "en su misma espontaneidad el haiku es un mensaje selecto y cuidado, destinado a ser captado por el oyente de forma veloz e intuitiva". Y añade aún que "sea o no sea el poeta consciente de ello, la expresión del haiku no es casual".

Después de haber llegado hasta aquí en mayor o menor acuerdo contigo, Radoslav, (ciertamente mucho más en acuerdos que en desacuerdos) uno, que siempre tiene dudas y preguntas que hacerse, no deja de contrastar lo expuesto con lo que siempre especifica V. Haya al respecto:

Estando en Ôcura,
en la ensenada,
se oye un eco
dirección a los campos de Fushimi.
Pasan los gansos salvajes…


<<Preguntémonos por un momento qué dice este poema: ¿Cuál es el tema? ¿Qué nos viene a decir? ¿Qué precisaba elpoeta que se supiera por siempre? Pues, sencilla y llanamente, que había pasado una bandada de gansos y se oían sus voces. No hay más. Tenemos que acostumbrarnos que en poesía japonesa “no hay más”. No dice más que lo que dice. Y tampoco se dice de un modo cuya dificultad literaria lo haga meritorio. Y, sin embargo, este “no haber más” –en el Man-yôshû y en el haiku- está tan cargado de significado… Se trataba de decepcionar nuestras expectativas para dejar que aparezca otro objeto poético que normalmente es eclipsado por nuestra vanidad, nuestras emociones o nuestra formación literaria.>>

Y nos insiste hasta la saciedad, de que el haijin trata de preservar en sus poemas lo que sucede en la naturaleza porque <<todo cuanto ocurre en ella es sagrado. Y la razón es que para el poeta japonés “lo sagrado” es el propio mundo en su desenvolvimiento y manifestación, y es por eso que nada debe “perderse”; nada debe dejar de ser dicho.
Afirma también que la sacralizad no es una experiencia del poeta, sino el mundo en cuanto realidad perceptible y el hecho mismo de que su experiencia pertenezca a nuestro modo de existir en él.>>
<<Así, su poesía, tendría la espontaneidad del hombre primitivo y la mirada del niño.>>
<<Se nos hace preciso un camino para llegar a esa inocencia en el trato con el mundo.>> <<Y este camino se construye desde la sensibilidad. Vibrar con lo que nos rodea, ser instrumentos sensibles en manos de nuestro exterior. El objetivo final es “sentir el mundo”. eso que el japonés ha llamado aware…>>
<<Lo espiritual, en Japón, es patrimonio de los sentidos. El alma del japonés es su piel. […] De ahí la importancia del mundo perceptual. Lo que se percibe es lo que existe. Y somos en tanto que podemos entrar en contacto directo con la existencia. No somos nuestras ideas ni nuestras creencias. Somos según seamos capaces de ubicarnos en nuestro mundo. Y lo logramos a través de nuestro cuerpo. Por el hechizo de los sentidos.>>
<<El haijin se encuentra enraizado en un mundo donde cada cosa está en su sitio y donde –por el solo hecho de encontrarse en él- el poeta obtiene continuos dones, que no tiene que ir buscando, inesperados golpes de dulzura que recibe por estar vivo. El poeta sólo pretende acercarse a aquello con lo que debe estar conectado en la Naturaleza para que el “yo” esté en armonía. Y se conecta por medio de sus sentidos y no con la razón, porque en Japón, “lo sagrado” no es algo que se comprenda, sino que se siente. Esto es muy importante. El haijin en estos poemas se nos presenta como un hombre abandonado a sus sentidos, abandonado a la Naturaleza, agradecido por los placeres que ésta le otorga. Tiene más de amante suicida que de asceta que renuncia al mundo.>>

<<..al final de este proceso que lleva al haijin a ser pura naturaleza, comprobamos que en su poesía ya no queda nada de él sino sólo lo sagrado: el poeta ha desaparecido.>>

<<Tan sólo existe una realidad en el mundo ante cuyo barrunto no hay persona –y por tanto artista- que sienta el menor interés en dejar constancia de sí mismo; nos referimos, claro está, a “lo sagrado”. Póngase el nombre que se le quiera poner, o no se le ponga ninguno, pero sólo una cosa hace que el ser humano haga olvidar su “yo” –aunque sólo sea por unos momentos-; sólo una realidad consigue hacerle olvidarse de sí mismo, y a ésa es a la que está dedicada la mejor parte de la producción del haiku.>>
<<Una vez que lo sagrado nos ha hecho desaparecer, una vez que llegamos a “ser nadie”, asumimos que el mundo pasa ante nosotros soportando que lo ignoremos. Desde siempre, el mundo ha estado ahí. Desde antes de que existiera el hombre. El mundo es aquello que ocurre indiferente a la conciencia que el hombre tenga de él:>>



El alba de primavera
Los hombres no se dan cuenta
La lluvia en los árboles

Sôhô


Quizá, y sin pretenderlo, la pregunta que hacía sobre qué es lo que la cita aquella de Bashô venía a decir, esté ya resuelta con todas estas citas o aportes tomados de uno de los mejores libros publicados hasta la fecha, de Vicente Haya, “Haiku: la vía de los sentidos” (Diputación de Valencia. Institució Alfons el Magnánim. 2005.)


Un abrazo, querido profesor; y por favor, disculpadme la extensión de las citas.
Si no sigues la Naturaleza, llegarás a contradicciones... Epicuro de Samos

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JL.Vicent
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Mensaje por JL.Vicent » 09/Ago/2010 16:32

Y a modo ya de despedida, este texto del maestro taoísta chino Chuang-Tzu


Inteligencia hizo un viaje al Norte más allá del río Yüan (Origen). Subió al collado Yin fen (Sombrío). Allí acertó a encontrarse con Wu Wei Wei (Silencio). Inteligencia dijo a Wu Wei Wei: Quisiera preguntarle con qué discurso o con qué razonamiento se puede conocer el Tao. Dónde hay que situarse y cómo hay que proceder para conformarse al Tao. A dónde hay que ir y qué camino hay que llevar para posesionarse del Tao. A estas tres preguntas Wu Wei Wei (Silencio) no respondió. No que no quisiera responder, sino que no sabía cómo responder. Inteligencia, al no haber obtenido contestación se volvió al Sur del río Po (Blanco). Subió sobre Hu ch'üeh (Vacilación). Allí vió a K'uang Ch'ü (Idiota). Inteligencia hizo las mismas preguntas a K'uang Ch'ü. K'uang Ch'ü le respondió: ¡Ah! Yo ya me lo sé y se lo voy a decir a Vd. Cuando, en su interior quiso decírselo, se olvidó lo que había querido decir. Inteligencia, sin haber obtenido información, volvió al palacio imperial. Se encontró a Huang Ti, a quien hizo también la pregunta. Huang Ti le respondió: Cuando nada pienses y nada razones, es cuando comienzas a entender el Tao. Cuando en nada haces asiento y no te ocupes de nada, es cuando te asientas en el Tao. Cuando no sigues dirección alguna y no llevas camino alguno, entonces es cuando comienzas a posesionarte del Tao.



Au revoir
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Radoslav Ivelic
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Mensaje por Radoslav Ivelic » 11/Ago/2010 02:41

José Luis, he disfrutado enormemente de tus citas. Verdaderamente me han emocionado. Transcribo algunas de ellas:

“Ese sentir el mundo”…”ese hechizo de los sentidos”…esa naturaleza “donde “todo cuanto ocurre en ella es sagrado …”

A mi entender, está claro que el haiku japonés nos restituyen a la inocencia perdida; volvemos a un estado primigenio donde todo lo que es vanidad desaparece.

Sí, eso es el haiku japonés y qué anhelo, el tuyo y el mío y el de todos nuestros amigos del foro, de recobrar esa mirada perdida. Para ello es ineludible que el haijin se despoje de todo afeite literario, para recobrar la mirada pura, tantas veces extraviada.

Estamos totalmente de acuerdo. Pero…no sé si será deformación de viejo profesor de Castellano (ese es mi título en Chile) y de ya jubilado profesor universitario de Estética, pero…lo anterior se logra gracias a un lenguaje: el de la poesía-haiku, proporcional a “la espontaneidad del hombre primitivo y la mirada del niño”. Hacia allá vamos…o queremos ir.

Gracias, por todo, José Luis, de corazón.

PD. Fantástico el texto de Chuang – Tzu.

Claudia Bakún
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A J.L Vicent y Radoslav

Mensaje por Claudia Bakún » 11/Ago/2010 08:52

Dado que el propósito de un debate consiste en la búsqueda de algún tipo de esclarecimiento,quisiera expresar aquí lo que desde mi punto de vista se ha visto clarificado:
Por un lado, el tema del símbolo a través de la palabra, tendido como puente tanto en la poesía lírica como en la poesía-haiku, en lo que creo ha sido una magnífica, sencilla y didáctica explicación del Sr Radoslav.

Por otro lado, una vez más, pero sobre todo en las dos últimas intervenciones del Sr Vicent, quedan muy en claro aquellas especificidades del haiku que lo hacen ser algo diferente, para lo cual la síntesis acompañada por las citas escogidas ha resultado también de gran valor.

Es útil que así sea, y saludable.
Cordiales saludos
el ruiseñor/ unos días no viene/ otros dos veces (Kito)

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