Símbolo y sentido en el haiku.

Preguntas y discusiones sobre haikus concretos o sobre la teorí­a del haiku en general
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Lilí Balladares
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Mensaje por Lilí Balladares » 08/Mar/2012 20:17

Dije que no iba a seguir comentando en este debate,pero me quedé con esto que agregó J.L. :
"Los diferentes lenguajes, comparados unos con otros, ponen en evidencia que con las palabras jamás se llega a la verdad ni a una expresión adecuada pues, en caso contrario, no habría tantos lenguajes. [...]


Opino,y creo que el hecho de que haya tantos lenguajes no ponen en evidencia de que no se llegará a una verdad ni a una expresión adecuada...¿por qué?Porque en primer lugar, concuerdo con lo que dice la Encyclopedia Britannica:"El pensamiento y la palabra van de la mano.Para pensar con claridad hay que recurrir a los nombres(sustantivos) y a la relación que estos conceptos tienen entre sí [...].Si bien hay una reserva de menor importancia,la prueba es aplastante[...] y refuerza la afirmación ya expuesta: sin palabras no hay pensamientos."(1959,vol.5,pág. 740)
2º,apoyando esto,en The New Encyclopedia Britannica(1985,vol.22,pág.567)se hace el siguiente comentario:"Los testimonios más antiguos en lengua escrita -el único registro fósil de escritura con el que el hombre puede contar- datan de no más de unos 4.000 o 5.000 años".Un artículo publicado en la revista Science Illustrated(julio de 1948,pág.63) observa:"Las formas más antigua de los idiomas que hoy conocemos fueron mucho más difíciles que sus descendientes modernos[...],parece que el hombre no comenzó con un habla sencilla que progresivamente se hizo más compleja,sino más bien,que se valió de un habla sumamente compleja en sus albores y con el tiempo la simplificó hasta las formas más modernas".(DE ESTO PUEDE ACOTAR RADOSLAV,SEGURAMENTE)
El doctor Mason,lingüista contemporáneo,también señala que "la idea de que los `salvajes´ hablan con una serie de gruñidos y no pueden expresar muchos conceptos ·civilizados· está muy equivocada", y que "muchos de los idiomas de los pueblos de escasa cultura son bastante más complejos que los idiomas europeos modernos"(Science News Letter,3 de septiembre de 1955,pág. 148)
3º-"Las lenguas se extinguen más rápido que las especies animales del planeta",informó un estudio citado en el rotativo londinense The Independent.Los lingüistas calculan que hay en el mundo unas 6.809,el 90% de las cuales cuenta con menos de 100.000 ciudadanos que las usen;de estas unas 357 cuentan con menos de 50,y 46 con solo 1 hablante nativo.La colonización llevó a que se extinguieran 52 de las 176 lenguas aborígenes norteamericanas y 31 de las 235 australianas.Según el profesor Bill Sutherland,de la Universidad de East Anglia (Inglaterra) al comparar riesgos que corren los idiomas y los animales,se observa que entre los primeros hay una proporción mucho más alta "en grave peligro","en peligro" o "en situación vulnerable"

Y podría ser amplia hablando de cómo adquiere un niño pequeño el lenguaje,tema que no tocaré,pero solo cito un comentario,el del lingüista Ronald A. Langacker,quien escribe:"[El niño]domina[...]un sistema lingüístico.Lo hace sobre la base fragmentaria e indirecta,y a una edad en la que aún no es capaz de pensar lógica y analíticamente".
"Haz de tu alma un diamante, a cada golpe una faceta más, para que un día sea toda luminosa."
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Radoslav Ivelic
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Mensaje por Radoslav Ivelic » 08/Mar/2012 21:55

Exacto, Lilí. La multiplicación de las lenguas no aleja de la verdad. Todo lo contrario. Este mosaico lingüístico nos permite observar un enriquecimiento que habla de la adecuación de los pueblos a sus distintas realidades.Por ejemplo, la palabra "hielo" tiene, entre los esquimales, más de diez vocablos para expresar las distintas apariencias que adopta (duro, frágil, etc.) pero que nosotros no poseemos ni distinguimos. La lengua esquimal se adapta a su realidad. El lenguaje nos abre a la realidad. No la cierra. Una persona culta, frente a una inculta, es obvio que tiene la capacidad de hacer suya la realidad, con un registro que lo abre a la interpretación abierta del mundo y de la vida. Decía Saussure que el pensamiento sería una entidad amorfa, sin el lenguaje. Gracias al lenguaje el mundo se hace nuestro, gracias al haiku, la riqueza sensible del mundo se nos abre, corre las fronteras de nuestra observación y valoración de la increíble riqueza de los distintos ámbitos que conforman nuestro entorno.

Gracias al lenguaje nos apoderamos de nuestro planeta, de las estrellas, de los demás planetas e ingresamos a las galaxias, a un mundo que se nos expande y que nos habla de la grandiosidad de la Creación.

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JL.Vicent
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Mensaje por JL.Vicent » 09/Mar/2012 00:12

En mi opinión, Lilí, a lo que se refiere con "lenguajes" no es a la diversidad de lenguas o del habla. Por otra parte, la adecuación significante-significado nada tiene que ver con la cuestión de LA verdad, si, tal vez, con la racionalidad. Sólo que sencillamente la Razón no es sinónimo de Verdad. No creo que ni la racionalidad ni la imaginación humanas, tengan ningún acceso privilegiado. Yo hablaría mejor de la diversidad de juegos de lenguaje, y consiguiente mente de modos de pensamiento. Tenemos el juego de lenguaje científico y dentro de este el de la biología, la medicina. la química, la meteorología, etc, etc; tenemos el juego de lenguaje de las creencias religiosas, de la moral -mejor las morales-; tenemos el juego del lenguaje del arte, de la política, de la economía, del psicoanálisis, del mito, etc, etc Ningún juego de estos posee el conocimiento de la verdad. En el fondo está queriendo decir que si un lenguaje fuera portador de la verdad, por el hecho mismo de ser su portador, barrería de un plumazo a todos los restantes. No hay absolutos en nada, menos aún en cuestión de lenguajes...

"Si alguien esconde una cosa detrás de un matorral, a continuación la busca en ese mismo sitio y, además, la encuentra, no hay mucho de qué vanagloriarse en esa búsqueda y ese descubrimiento; sin embargo, esto es lo que sucede con la búsqueda y descubrimiento de la "verdad" dentro del recinto de la razón." [...] "El que busca tales verdades en el fondo solamente busca la metamorfosis del mundo en los hombres; aspira a una comprensión del mundo en tanto que cosa humanizada y consigue, en el mejor de los casos, el sentimiento de una asimilación." [...] "Su procedimiento consiste en tomar al hombre como medida de todas las cosas; pero entonces parte del error de creer que tiene estas cosas ante sí de manera inmediata, como objetos puros. Por tanto, olvida que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por las cosas mismas."



Saludos :)
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Radoslav Ivelic
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Mensaje por Radoslav Ivelic » 09/Mar/2012 01:41

Amigo José Luis, mi visión del hombre es que éste se instala en el mundo, lo conoce cada vez más y tiene certezas y progresos. Obviamente también dudas e ignorancias. Pero en esta dialéctica el hombre avanza en todas las ramas del saber y en todas las artes. También el hombre se vuelve contra el hombre, cosa que no es necesario discutir. Luces y sombras, plenitudes y vacíos, creación y destrucción.¡ Ay de nosotros si nos dejamos llevar por las sombras, los vacíos y la destrucción! Como dice el poeta chileno Nicanor Parra, el hombre es "un embutido de bestia y ángel", destructor y constructor. De nosotros depende la elección.

El haijin es constructor, por eso el haber descubierto el haiku ha sido para mí una maravilla y nuevamente te agradezco a ti y a todos los amigos del Rincón. Me han instalado en un camino de apertura de mis sentidos, por tanto de mis percepciones, por tanto de un encantamiento frente al mundo. Me han instalado también en las carencias, en los vacíos, pero siempre en una tensión dialéctica hacia lo positivo, a las certezas, a los valores. Se valora más la luz, cuando estamos en las tinieblas. Romper esta dialéctica que va desde lo negativo a lo positivo es hundirnos y negar nuestra búsqueda del bien, de la verdad, de la belleza.

A estas alturas de este apasionante intercambio de experiencias, por parte mía, le pongo punto final. Agradezco haber participado en un debate tan substancioso.

Un gran abrazonazo de milodón.

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Mensaje por JL.Vicent » 09/Mar/2012 13:24

Querido Radoslav, también yo había dado por finalizado este debate y sólo respondía a la intervención de Lilí respecto a su comentario; pero así y todo aprovecho para agradecerte de nuevo e igualmente tu muy valiosa participación en estos asuntos y dudas que a tod@s nos incumben. Pero del hombre, ¡ay, qué decir del hombre! se han dicho tantas cosas... (incluido aquello de "animal implume" :P ) y todas son válidas y ninguna suficiente para descifrar este misterio que somos todos. Porque lo Real es mayor que todo cuanto podamos concebir desde nuestro limitado cerebro. Como decía Portales, lo Real no tiene respuesta, queda, sí, el valor de la pregunta; el mero preguntar y escuchar la resonancia de esa misma pregunta sin respuesta. El silencio. Y desde ese silencio, sin vanidad ni violencia alguna, permitir que las cosas adquieran su voz a través de nuestra palabra más originaria y puedan mostrarse siempre en abierto ante ese renovado preguntar que es lo más valioso del ser humano. Reconocerse como indigentes peregrinos y pobres de espíritu, porque como dijo Jesús que dijo el Padre (no el de Albacete... :) ), de ellos es el reino de los cielos...
Le doy a la palabra "símbolo" la connotación inicial del término, en la antigua Grecia: el “símbolo”, en griego, (sin=con, ballo = lanzar dos cosas juntas, de tal manera que se vuelven una sola), nos facilita introducirnos al significado de este concepto utilizado por los griegos. Existía en la Grecia clásica una costumbre que nos permite una introducción básica al concepto que estamos tratando de explicar: cuando un familiar se estaba preparando para partir, por muchos años, fuera de su hogar, a una lejana tierra, se dividía en dos un anillo familiar. Una mitad se quedaba en el hogar y la otra se la llevaba el viajero. Al volver, tal vez sus padres ya habían fallecido y nuevos miembros de la familia, ahora desconocidos, recibían al viajero. Las dos mitades del anillo, celosamente guardado por ambas partes, se convertían, en una ceremonia de reconocimiento, en una sola cosa: el anillo completo.
Aludiendo a tu entrada inicial respecto al ser de este debate sobre haiku y símbolo, etc, decir solamente que en mi opinión, el haijin no construye nada (tampoco destruye), tan sólo nos muestra mediante su especial sensibilidad, únicamente las cosas tal como acontecen, buenas o malas, y ello mediante el uso de la palabra que configura su idiosincrasia. Tod@s sabemos lo sencillo que es reconocer que sin autenticidad no hay haiku. Autenticidad no ha de ser algo embrollado con asuntos de "conocimiento" ni de conceptualizaciones propias de lingüistas o de teorías estéticas o de corrientes artísticas; porque entonces todo deja de ser sencillo y directo. Lo auténtico es cosa que todos captamos a la primera impresión de nuestros sentidos y que se expresa a través de nuestra voz, de esa palabra que surge desde el fondo de nuestra humanidad apalabrada. No se trata ni versa sobre ingenuas teorías realistas, porque para ser sinceros, el realismo presenta mil caras. Yo prefiero retener ese decir o concepto de dio cierto filósofo español -por no irme tan lejos- respecto no a un realismo sin más, mero mecanismo fotográfico que tan sólo muestra pinceladas hiperrrealistas, sino a un realismo "sentiente"; a esa mirada interior que haga posible una descripción integral del objeto: de su apariencia y de su esencia; creo que a esto lo llamó Rilke, el "poema-cosa" en su etapa más objetiva tras su lirismo inicial.
Si como bien dice el poeta chileno Nicanor Parra, el hombre es "un embutido de bestia y ángel", destructor y constructor, entiendo que dicho símbolo del hombre como "un embutido de bestia y ángel", debe ser tomado desde mi parecer, como eso mismo que, desde los griegos, se entendió por símbolo; a saber: justamente el reencuentro en un mismo ser (el mismo anillo) de esas dos mitades que fueron separadas. No puede concebirse una cosa sin su contraria. Ningún concepto tiene sentido si no se lo completa, pues no puede existir el uno sin el otro. Esto mismo ya viene expresado en ese maravilloso símbolo que expresa el yin y el yang representados en esa figura denominada el taijitu o diagrama del taiji (http://upload.wikimedia.org/wikipedia/c ... tu.svg.png), cuya significación tod@s conocen en mayor o menor medida. Con esto no estoy negandote que no comparta cuanto afirmas del hombre y de sus logros; sino que no comulgo con la forma absoluta y estática, es decir, cerrada, de concebir el humanismo, y menos aún desde una cierta concepción metafísica de la cual pienso que derivan en gran medida todos esos hallazgos pero así mismo todas esas explotaciones e intentos por dominar-violentar a la Naturtaleza.


Un fuerte abrazo de haijin a haijn.
Última edición por JL.Vicent el 09/Mar/2012 15:57, editado 2 veces en total.
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Mensaje por JL.Vicent » 09/Mar/2012 14:17

Porque el caminante tampoco trae, de la ladera de la sierra
al valle, un puñado de tierra, indecible para todos, sino
una palabra adquirida, pura: la genciana amarilla
y azul. ¿Quizás estamos aquí para decir: casa,
puente, manantial, puerta, cántaro, árbol frutal, ventana,
y todo lo más: columna, torre...; pero decir, compréndelo,
decir así, como las mismas cosas nunca creyeron
ser tan entrañablemente? ¿No es una secreta astucia
de esta tierra callada, que empuje a los amantes
para entusiasmar en su sentimiento todas las cosas?


Novena Elegía de Duino, Rainer Mª Rilke
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Mensaje por JL.Vicent » 25/Mar/2012 19:19

Para aquell@s que no dispongáis del libro, dejamos aquí el texto que sirvió de epílogo a la obra de Vicente Haya. Es importante darse cuenta de que el poema, el haiku mismo, no tiene sentido y justamente conocer en qué sentido no lo contiene sino que lo abre, que permanentemente está abriéndose, es entender de qué trata la auténtica y originaria poesía. Que lo disfrutéis.

EPÍLOGO SEGUNDO DEL LIBRO “HAIKUS JAPONESES DE VUELO MÁGICO"

He sufrido una tensión insospechada ante estos textos. La evidencia de alguna especie de origen traspasa esta escritura. Algo relacionado con la ingenuidad, con la inmediatez, con la absoluta ausencia de estrategia. Algo inocente.

Si el haiku se ha convertido en una gran tradición es porque permite expresar la complejidad de la conciencia. No su simplicidad, como podría pensarse. La carga de profundidad queda a salvo del paso del tiempo, y de toda manipulación, en la medida en que encuentra la sencillez. Si no expresara esa complejidad no habría sobrevivido. Pero si no hubiese encontrado la protección de la sencillez hubiese destrozado la conciencia del que se expresa. El haiku pone en evidencia que la sencillez protege al poeta, que sin ella hubiese quedado totalmente destrozado por la evidencia de lo Real. De igual manera, la sencillez de lo expresado protege al lector, que de otra manera quedaría gravemente conmocionado, y a pesar de ello no está del todo a salvo. Parece, acaso, que la sencillez actuase aquí como una didáctica de lo Real, tal vez lo mismo que la ternura suele actuar como una didáctica del amor, permitiéndonos el acceso sutil y sosegado a un territorio donde reina la pasión, el vértigo y la muerte de aquel que éramos antes de entrar en él.

Alguna vez he escrito que el poema contiene lo que no puede ser dicho, y permanece sin ser dicho gracias al poema. La zona limítrofe de esa perplejidad, de esa contradicción radical, habita en el haiku.

Occidente, en general, tiene serias dificultades para entender que la complejidad de la conciencia se fundamenta en su capacidad para integrar el todo en cada parte, en su capacidad para verbalizar la hierofanía –que es la Totalidad que podemos soportar–, sin que esa verbalización atente contra su pureza. Porque toda hierofanía es una revelación que todavía no sabemos que lo es, que todavía no sabemos lo que significa. Borges llamaba a esto «experiencia estética». Y Occidente entiende el no saber como una estrategia del saber, no como un modo genuino de revelación. Quizá porque la hierofanía nos obliga a sospechar que la razón no es el horizonte de la conciencia. O que la racionalidad no es el camino del sentido.

Creemos, en Occidente, que la conciencia debe desentrañar el misterio de la vida y la naturaleza, pero no sospechamos que ese quehacer sólo podrá realizarse cuando la conciencia asuma que ella misma es naturaleza, que ella misma es el misterio que busca desentrañar. En el haiku la conciencia se enfrenta a sí misma en cada instante: la palabra ya no será algo que se dice sobre algo, sino aquello que se dice la naturaleza a sí misma a través del hombre. Porque el hombre no es otra cosa que la palabra que ha alcanzado el universo.

Seguramente, esa impresión primigenia a la que llamamos asombro, tan nítidamente expresada en estos haikus, muestre a las claras, con una desnudez insultante, que lo que llamamos «lo sagrado» es sencillamente algo que sucede dentro de lo Real, acaso el momento mismo en el que lo Real se hace Palabra. El hombre no es más que la verificación existencial del acceso de la Realidad a la Palabra. No existe una Realidad y una palabra que la nombre. La Palabra nace de la propia Realidad.

La pregunta, entonces, es radical: ¿Por qué la Realidad deviene Palabra? No hay respuesta. Basta la pregunta. Sólo cabe intuir que la Realidad deviene Palabra porque acaso lo Real es un proceso de identidad, un proceso de sentido, que encuentra en la palabra la posibilidad de no encerrarse en pura facticidad. Lo Real no es fáctico. O, dicho de otra forma, lo Real se escapa de la facticidad y su forma de salir de la facticidad es la Palabra. La Palabra, por tanto, intuimos, es la forma que tiene lo Real de manifestar su inconcebible apertura hacia el sentido. Cuando la palabra cumple esta misión decimos que es palabra «poética». Por eso sería contradictorio sospechar que la palabra dice la Realidad a modo de clausurarla, a modo de definirla, a modo de encerrarla en algo que ya es como es. Al contrario, la Palabra (poética) dice que lo Real no es una cosa, algo que ya es, sino más bien que es algo en busca de sí mismo, en busca de un sentido. Un sentido que no adviene en el lenguaje sino más bien a través del lenguaje.

Y lo genuino del haiku, en nuestra opinión, es que es un decir de los sentidos, no un decir de la razón. Un decir nacido de la percusión de los sentidos en la puerta de la conciencia. Como si los sentidos nos permitiesen colocamos en el mismo orden de naturaleza de lo Real. Si la razón se aleja progresivamente de la naturaleza y su relación con la Realidad es puramente estratégica, los sentidos nos permiten la experiencia del origen permanente, que es el modo de ser de lo Real. Lo Real siempre está en el origen, siempre se está originando. La percepción de esa evidencia corresponde a los sentidos, por eso sólo desde los sentidos la conciencia puede nombrar, puede verbalizar el origen. Un origen que no es algo sido, sino algo siendo. Y su decir es un decir inútil, no estratégico. Precisamente la inutilidad del decir poético lo salva de ser manipulado. Sólo la inocencia conoce el camino del sentido. La palabra que no resuelve el sentido es la palabra poética. El poema no «tiene» sentido, no encierra el sentido de lo Real, sino que lo abre, poniendo en evidencia, en última instancia, que la Palabra no es la última «experiencia» que la Realidad tiene de sí misma. Ese vacío que queda abierto a un más allá de la palabra es lo que queda sobrecogedoramente expresado en la auténtica poesía.


José Manuel Martín Portales
Córdoba, marzo de 2005

Nota: Hierofanía, del griego hieros (‘ηρος) = sagrado y faneia (φανεια)= manifestar. Es el acto de manifestación de lo sagrado.
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