BASHÔ: 5. ESPONTANEIDAD (fueki/ ryûkô/ karumi/ na in ritsu)

Preguntas y discusiones sobre haikus concretos o sobre la teorí­a del haiku en general
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Mavi
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BASHÔ: 5. ESPONTANEIDAD (fueki/ ryûkô/ karumi/ na in ritsu)

Mensaje por Mavi » 18/Feb/2019 23:30

El espíritu de zoka zuijin es, como dijo Bashô, “el mismo espíritu fundamental que está en la raíz de la poesía de Saigyô, del renga de Sôgi, de la pintura de Seshû y del té de Rikyû (…)”: se trata de un camino de regreso al flujo cósmico y a la espontaneidad natural, un camino que ama los cambios (ryûkô) frente a las formas asentadas (fueki). “Si Sôin no nos hubiera precedido, todavía estaríamos lamiendo las babas del viejo Teikoku”, afirmó en otra ocasión en referencia a la escuela Danrin, fundada por Sôin, una escuela que en diez años había ascendido y perdido toda su influencia.

Los fracasos son parte de esta historia porque el haiku ha pasado desde el principio por todo tipo de experimentos, algunos poco menos que desastrosos. Desmitificando a Bashô, Shiki le salvará sólo unos 100 haikus: pueden parecer pocos si no ves el tamaño de la sombra que proyectan.


CINCO: EL RUISEÑOR HA HECHO CACA EN UNAS TORTAS DE ARROZ


Fueki/ryûkô (estabilidad y movimiento, tradición y modernidad): Lo que todavía es y lo que está cambiando. Entre esas dos imágenes se ve la dialéctica del Tao, que mueve todo, tanto la Naturaleza como la cultura. En el haiku, por ejemplo, hay aspectos que se abandonan y aspectos (como sabi, wabi, yûgen) que se unen a las formas nuevas (hosomi, karumi, shiori). El par fijo/mutable del Tao es clave en el haiku de Bashô (como hemos visto de pasada al analizar hosomi: en las cosas hay rasgos aparentes y rasgos que fluyen, que afloran…).

Ryûkô/karumi

Sabemos por Dohô y por Kyorai la importancia que adquiere la ligereza (karumi) para Bashô. La forma en que el haiku está evolucionando, la forma en que las cosas se muestran, va a provocar una ruptura particular. Desde ya, el haiku reacciona al 5-7-5, como no podía ser de otro modo: reacciona contra el exceso de oficio y escucha la armonía que viene del propio ritmo de las cosas (na in ritsu). Nos cuenta Rodríguez-Izquierdo cómo Bashô defiende la flexibilidad métrica: un verso que sobrepasa la medida en 3, 4, 5 o 7 sílabas japonesas puede sonar excelente mientras que otro que sólo la sobrepasa en una puede tener poca armonía.
Vicente Haya afirma en Aware que, si bien se mantiene bastante estable el número de 17 sílabas en total, ni siquiera el 50% de todos los haikus clásicos está escrito en 5-7-5. Y pone “un ejemplo, entre mil, de Bashô, con un metro 3-5-12”:

Bashô
nowaki shite
tarai ni ame o kiku yo kana


El bananero,
descargando la tormenta...
¡Escuchar en la noche la lluvia en el barreño!


Esta libertad formal muestra lo que afirma M. Ueda: que para Bashô hay tanta verdad poética (makoto) en lo que viene de la tradición (fueki) como en las formas nuevas (ryûkô). Y el haiku, desde que nace, se rebela contra las preceptivas. En las notas a Sobre el fûryû leemos que después de Bashô se plantearán dos estéticas posibles para el haiku: la expresiva (kokoro ari) y la trasparente (kokoro nashi). “La estética expresiva es heredera de la tradición del Konkinshû (S.X) y de un gusto aristocrático por un cierto barroquismo expresivo.” Hemos visto que el haiku que enseña Bashô no sigue la convención: Saca a flote lo oculto (hosomi/futoki mono), afloja los corsés métricos, pone el foco en lo que fue tratado de indigno (ushin/mushin) y de paso va a sacudir el mundo irreal de aquella poesía aristocrática donde los pavos reales pasean junto a arroyos de aguas cristalinas.

Hon-i /gago/ zokugo/ kigo


Las palabras gago son tópicos (empleados en el waka, por ejemplo) que hacen un uso simbólico de la Naturaleza. Tienen hon-i lo que significa que producen imágenes con valor ideal/connotativo (como las rosas, los heliotropos y los cisnes de nuestros modernistas hispano-americanos). Son propias de esa poesía de corte que hace de la Naturaleza una excusa para hablar de sus temas: el amor, las festividades, el canto, el cortejo, el exilio... Seiko Ota, en su libro sobre Tablada, explica cómo un haiku de Bashô hace que esa poesía de sobreentendidos simbólicos y sentimientos encubiertos, se dé un baño de realidad. Las cosas, que se acostaron en un mundo ideal, se levantan en la cotidianidad más prosaica.

Uguisu ya mochi ni funsuru en no saki

El ruiseñor
caga en unas tortas secas de arroz
en el pasillo


El ruiseñor japonés ha hecho caca en la comida. Se acabó: no está haciendo literatura, es un ruiseñor de verdad. Este efecto, llamado kakeawase, es el resultado de que las palabras zokugo o coloquiales (caca, torta seca) contagien su temperatura a las gago (ruiseñor) que pueden de pronto volver a la vida, volver a comportarse como en la vida real. Hay muchos ejemplos en castellano de ese cariz iconoclasta que el haiku tiene desde siempre, al no rechazar este tipo de asombros.

Fila de patos
nadando junto al cadáver
del viejo cisne



Tras el cortejo
el olor de las rosas
pisoteadas



De alguna manera hacen honor a la reacción que hubo en el propio modernismo contra algunos tópicos muy exagerados de sus inicios y que tiene su expresión más conocida en un soneto de Enrique González que comienza así:

Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.


El kigo -en su poder connotativo estacional- tiene también ese valor de hon-i y corre un cierto riesgo de fosilización que sólo puede evitarse manteniendo una permanente apertura y revisión, como dice H. Shirane. Sabemos también que el kigo no fue una regla a la que el haiku de Bashô se ciñese especialmente, quizá por lo mismo que veníamos diciendo desde el principio: el haiku nace ya subversivo. Nada de imitaciones ni reglas formales rígidas, no hay huellas que seguir… Ayer, hoy y siempre, en la propia esencia del haiku (haikasei) está el superar cualquier “canon o estructura de asociaciones dependientes” como nos dice Seiko Ota. El haiku está hecho a prueba de cánones y de normas porque las cosas tienen mil formas de mostrarse y de mostrar el tiempo como rasgo.

Los dos primeros haikus son de Bashô. Los dos siguientes de Alejandro Pintado y de Susana Benet.
"La verdad es una tierra sin senderos". Jiddu Krishnamurti

Manglerojo
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Re: BASHÔ: 5. ESPONTANEIDAD (fueki/ ryûkô/ karumi/ na in ritsu)

Mensaje por Manglerojo » 23/Feb/2019 16:20

"Gracias"

"Chino"
Lo que le enseña la naturaleza le parece preferible a lo que le enseña el hombre.

José Martí

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