Pues me alegra, Rubén

Hay algo divertido quizá en cualquier hilera de animales puestos uno junto al otro, ¿no?
Son gallinas rojas ponedoras y tienen todo un ritual para subir a la percha. Siguen un itinerario exacto: del suelo hasta una piedra grande y desde ahí, con cierto esfuerzo, al palo. Además, como tienen que subir de una en una, primero sube la mandamás y luego el resto según la jerarquía que establecen entre ellas. No deja de ser algo entre tierno y divertido pero, estos días de relente, verlas ahí, en filica, de algún modo conmueve
